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    In Nepal

    Una vez no es suficiente

    Lluis (ESPAÑA)

    Hoy he aterrizado a España con una sensación extraña y difícil de explicar: “He vuelto a casa” pero, al mismo tiempo, me siento muy lejos de ella.

    Qué significa este sentimiento?

    Tendría que estar contento de volver después de una temporada lejos de la familia y los amigos, la gente con quien he estado prácticamente toda mi vida y a quien más quiero, pero en cambio, siento sentimientos contradictorios dentro de mi.

    Siento un gran vacío interno y, al mismo tiempo, una pasión, una motivación y un coraje que no había sentido nunca jamás.

    Bien, estoy delante del ordenador e intentaré describir con palabras mi sentimiento. Hablaré con el corazón, y no con la cabeza.

    He pasado las últimas seis semanas de mi vida hacienda voluntariado en una ONG en NEPAL, dedicando todo mi tiempo a tareas y actividades con niños y jóvenes que conviven en un orfanato ubicado en la pequeña población de Sankhu, un pueblo que se encuentra a 20 km de la capital del país, Kathmandu.

    Allí he compartido todas las horas del día con un total de 102 niños y niñas de entre 4 y 17 años, y con un maravilloso personal que dedica el 100% de su tiempo a cuidarlos, las 24 horas del día.

    Es un lugar mágico. Es mágico porque todas las personas que viven en este orfanato hacen magia. Son una gran familia que comparte la vida, lo comparte todo.

    Cuando se preguntaba si tenían germanos, ellos me respondían con energía: sí, tengo 101 hermanos y hermanas! Esa respuesta me extremecía porque eran palabras mágicas, llenas de fuerza y amor.

    Fui a Nepal con el objetivo de hacer un voluntariado organizado, a impartir clases relacionadas con el mundo del deporte, puesto que es el que he estudiado. Pero llegué allí y todo cambió. Ellos lo cambiaron todo. Me convertí en alumno y estudiante de una lección magistral que no se aprende en las escuelas ni a las universidades, una lección que iba de amor universal y de valores humanos.

    Me encontraba muy cómodo en la incomodidad de un lugar donde no había ni lujo ni bienestar material, porque estaba lleno de amor que, junto con los valores de la gente que vive, convierten aquel lugar en un paraíso.

    Acabo mi escrito porque aunque intente explicar mi experiencia me siento incapaz de aproximarme mínimamente a lo que he sentido y descubierto estas últimas semanas. La gran diferencia entre conocimiento y experiencia es que la segunda consiste en hacerlo, hacerlo de verdad y sentirlo, mientras que el primero tan solo se queda en el campo teórico de las palabras.

    Cierro los ojos y siento la energía de aquellos niños, y un enorme temblor invade mi cuerpo. Esa energía es el fruto de la experiencia y del aprendizaje invisible que nunca podré agradecer suficientemente.
    Tengo muchas ganas de explicar y transmitir esta experiencia extraordinaria a las escuelas, institutos y universidades de todo el mundo.

    Gracias para enseñarme a ser más humano, a ser más persona de un mundo en el que todos convivimos, y gracias para ayudarme a sentir que el amor tan solo consiste en dar.
    Valora, siente y vive…después todo llegará solo, y todo será bueno.